El arte de ayudar
- 7 dic 2015
- 2 Min. de lectura
Ayer llegué a un lugar pequeño (Muy pequeño, lo recorrí en 2 horas) en Croacia porque quería visitar una isla que está cerca y supuestamente no hay mucha gente. Al llegar a Zadar, me di cuenta que es masomenos un pueblo fantasma y que es raro encontrar un tour, sobre todo en otoño. Vi que era demasiado complicado moverme aquí y en la isla, casi imposible así que me fui por el plan B.
Ese plan era ir a Plitvice Lakes, un lugar al cual desde chica he querido ir, incluso una de mis fotos de cover en Facebook era de este lugar, decía que ahí me quería casar.
Tenía mucho miedo de que el clima estuviera feo porque sinceramente a mi me deprimen un poco los días nublados y no quería que me pasara eso estando en mi lugar tan anhelado.
Me despertó un chico del hostal en donde me estaba quedando porque pensó que se me había hecho tarde y que mi alarma no funcionaba pero eso me sirvió, todo se fue dando en su tiempo perfecto. Me habían dicho que la central de autobuses estaba a 15 minutos caminando y yo ya llevaba 20 y no daba con ningún lugar que se pareciera a una central de autobuses... La gente me mandaba de un lugar a otro como si mi maleta estuviera muy pequeña. Estábamos a 8 grados C y yo ya estaba empapada en sudor. El punto es que yo seguía muy en la parte turística de este lugar y ya eran las 8:10 y mi camión salía a las 8:30.
Por un momento, pensé que ya no lo iba a lograr. Hasta que como varias veces me ha pasado, me cayó un ángel que vive en la tierra... Una mujer a la cual le pregunté que si sabía donde era y realmente no tenía ni idea pero decidió llevarme. Me contó que ella solo ha vivido en Croacia pero que le gustaría visitar México algún día y yo sin dudar, le ofrecí mi casa.
Al llegar a la central a tiempo literal le dije, "Me acabas de salvar la vida" y a lo mejor piensan que exageré pero no tienen idea de mi gran sueño de ver este lugar y me iba a romper el corazón estar a 1 hora y media de ahí y no haberlo visto. De tan rápido que fue todo, no conseguí su teléfono ni le pude dar mi contacto aunque realmente espero encontrármela de nuevo, para mi esas personas son ángeles que me mandan... Lo chistoso de esto es que hago este tipo de viajes sola pero realmente nunca lo estoy, siempre hay alguien acompañándome y cuidándome.
Quise escribir esto y contarles mi experiencia porque esto fue algo extremadamente sencillo, una mujer me trajo a la central. Pero nunca saben cuanto esán ayudando, por ejemplo, yo siempre la tendré en mente en uno de mis más bonitos recuerdos porque gracias a ella lo pude cumplir y ahora cada que vea a alguien perdido, no dudaré en brindarle mi ayuda. Ayudar no es nada difícil, podemos hacer muy poco y ayudar tanto... Solo hay que estar dispuestos.






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